Alta sensibilidad: consejos prácticos y estrategias

Las personas altamente sensibles perciben los estímulos internos y externos con mayor profundidad e intensidad que los demás, son empáticas, intuitivas.
No se trata de un trastorno, sino de un rasgo de la personalidad.
La alta sensibilidad puede ser un don, una vez identificado su potencial.
Si quieres saber más sobre la alta sensibilidad puedes leer mi artículo aquí, mientras que en este artículo encontrarás consejos prácticos y estrategias para aplicar en diferentes contextos de la vida.
Alta sensibilidad: cómo lidiar con tu mundo interior
Las PAS son tan empáticas que tienden a absorber las emociones de los demás como si fueran propias: si la emoción es demasiado fuerte, es mejor dar un paso atrás.
Dado que las PAS suelen sentirse abrumadas por sus propias emociones, pensamientos y sentimientos y por los de los demás, es necesario asegurarse de que éstos se gestionan para que no las invadan.
Por ejemplo, tener presente que se trata sobre todo de reacciones pasajeras le permitirá gestionarlas con más lucidez, tomándose su tiempo y esperando a que vuelva la calma, en lugar de degenerar en reacciones violentas o dramáticas dictadas por el impulso del momento.
También es útil tener en cuenta que las emociones conducen a reacciones impulsivas: es mejor no tomar decisiones importantes en esos momentos, y más bien posponerlas hasta un momento más tranquilo.
Es necesario encontrar las propias estrategias para garantizar la estabilidad y la serenidad: por ejemplo, reconocer los pensamientos parásitos que absorben energía, equilibrar cuerpo y mente, deshacerse de los juicios negativos sobre uno mismo, centrar la atención estableciendo prioridades, utilizar bien la empatía, regular el ritmo de funcionamiento interno (ni demasiado rápido ni demasiado lento), mantener bajo control las situaciones que corren el riesgo de volverse estresantes.