Por ejemplo, si comparamos el iPhone 5C y el iPhone 5S, el iPhone 5C ofrece un rendimiento inferior al del 5S, aunque tienen precios similares. En este caso, el iPhone 5C funciona como señuelo, incentivando a los consumidores a elegir el iPhone 5S, que tiene un mejor desempeño. Aprovechando el efecto señuelo, se puede planificar una estrategia para orientar las decisiones de los usuarios hacia el resultado deseado.