Por ejemplo, si el menú de un sitio web tiene demasiados elementos y ofrece más de 10 opciones al usuario, puede resultarle difícil decidirse y sentirse confundido. Por eso, los diseñadores deberían limitar los elementos principales del menú a entre 5 ± 2, para que los usuarios puedan tomar decisiones fácilmente. Esto se puede aplicar en el diseño de todo tipo de interfaces, como sitios web, aplicaciones o software.