Este fenómeno muestra que, cuando las personas agrupan varios objetos individuales en un solo conjunto, tienden a valorar más positivamente ese grupo en sí. Esto puede explicar por qué cuando se venden productos en paquete, estos tienden a percibirse como de mayor valor que si se vendieran individualmente. Por ejemplo, al listar por separado los elementos del menú en un restaurante, los clientes pueden sentir que tienen menos valor; sin embargo, si esos mismos elementos se presentan como un “menú combinado”, el grupo puede resultar mucho más atractivo. Esto se puede utilizar para ofrecer a los consumidores más opciones y valor, y para facilitar su decisión de compra.